El origen de la guitarra ha suscitado hipótesis muy diversas. Una de ellas la vincula a un tipo de laúd de mástil largo que se encuentra en la antigüedad griega  con los nombres de pandura, y tríchordon. También se entronca el instrumento con instrumentos los cordófonos difundidos entre los pueblos del Asia Menor que originaron el qobuz, que en tiempos preislámicos fue conocido como kitara o qitara. Asimismo, se ha emparentado el origen de la guitarra con el barbat, laúd distribuido por el Norte de África.  Ramón Andrés (20019 plantea que la guitarra no aparece, como tal, sino hasta los albores del Renacimiento. (diccionario DE I.M. P2018)                      

 

Durante el Siglo XVI en España, junto a la vihuela y el laúd, entre otros, se utilizó la guitarra renacentista. Fue considerada un instrumento transversal, de uso popular, para acompañar el canto y danzas; que también fue muy utilizada para tocar música culta en tablatura.

Este tipo organológico no estuvo exentó de las tensiones sociales de su época. Se ha consignado que en 1459 los procuradores de las Cortes de Lisboa tuvieron que tomar medidas muy concretas para ponerle coto a los desatinos de ciertos guitarristas cuyas serenatas producían efectos tan nocivos como inesperados:
“Se juntan diez hombres con una guitarra quedándose tres o cuatro a tocar o a cantar mientras que los demás trepan por las casas y las desvalijan. Las malas mujeres, hijas o criadas de algunos hombres, al oír tocar la guitarra, abren las puertas y duermen con los guitarristas quienes al irse no dejan de llevarse alguna cosa”. Debido a estas conductas los procuradores decidieron que “después del toque de queda donde lo hubiese y después de las nueve de la noche hasta después de la salida del sol en los demás sitios, el guitarrista que fuese hallado con una guitarra en ciudad, villa o lugar público en que no se celebrase fiesta o boda muy concurridas con antorchas y luminarias, iría preso y además perdería la guitarra, las armas y la ropa que llevase”.

En España Fray Juan Bermudo, ha sido identificado como uno de los máximos exponentes de la música especulativa del renacimiento español, quien alza su voz para increpar a la guitarra: “pues no sé si es más sabio el que pretende contentar oídos, o por mejor decir, orejas del pueblo al cual contentan con el canto de Conde Claros, tañido en guitarra, aunque sea destemplada”.

Con todo, sería precipitado creer que la guitarra renacentista no era más que un instrumento grosero y tosco, compañera de juergas y trasnochos, puesto que, tal vez por su mismo desenfado, también supo granjearse los favores de no pocos compositores de alto talento quienes, rescatándola de las malas compañías, la elevaron a alturas insospechadas.

Por una de esas extrañas incongruencias históricas, fueron precisamente las pocas composiciones pertenecientes al género de la música culta las únicas que para este instrumento nos ha legado el siglo XVI. Ello podría causar a primera vista una falsa impresión respecto al papel que desempeñaba la guitarra en la sociedad renacentista, pues, si bien es cierto que en algunas ocasiones era tañida con delicadeza por el músico solista, también es verdad que en la práctica cotidiana la “guitarrilla’ como la llamara Flecha, no dejaba de ser un instrumento popular y de acompañamiento. Desgraciadamente, de aquel “tintín”, de aquel rasgueo desaforado que tantos estragos hiciera en la virtud de las lisboetas, no nos ha llegado ni una sola nota escrita.

Refiriéndose a la música culta para la guitarra renacentista, Fray Juan Bermuda, aquél que tan mal hablara de ella en su versión popular, acota que en este género el músico de guitarra se hace merecedor de grandes alabanzas por la dificultad que implica el componer obras polifónicas para un instrumento de sólo cuatro órdenes: “De mayor habilidad se puede mostrar un tañedor con la inteligencia  y uso de la guitarra que con el de la vihuela por ser instrumento mas corto”.

La vihuela a que alude Bermudo era un instrumento de seis órdenes bastante parecido a la guitarra y destinado a desempeñar un papel muy destacado dentro de la música renacentista española. La vihuela no sólo superaba a la pequeña guitarra renacentista de cuatro órdenes, que como hemos visto olía algo a vino y a establos, sino que también descollaba por encima de instrumentos tales como el rabel o el mismo Órgano.

La guitarra Renacentista tenía cuatro órdenes de cuerdas, el primero simple y los demás dobles, afinados al unísono u octavados. La cantidad de trastes variaba entre 8 a 10. El clavijero no poseía forma de pala, como el de la vihuela, sino que tenía un diseño angosto hacia el extremo.

La guitarra renacentista de 4 órdenes se conocía con diferentes términos: guitarra, guitarrilla, chitara de sette cordes (Itálica), chitarrino, guiterre (Francia), guitern (Alemania).


Cuerdas
Cuatro cuerdas dobles, 4ta cuerda octavada

Afinación
Existieron dos afinaciones

• Temple viejo: sol, re fa#, si
• Temple nuevo: la, re fa#, si

La relación interválica de las diferentes órdenes de la guitarra renacentista, es la misma que la de las cuatro primeras cuerdas de una guitarra actual, y podían estar octavadas ascendente o al unísono.

Tablatura
Las mismas características que las de vihuela, pero en vez de 6 líneas eran 4.

Repertorio
Se publicaron trece colecciones y trescientas cincuenta y una piezas. El repertorio básicamente era el mismo que se podía interpretar con la vihuela en España o el laúd en el resto de Europa.

Formas
-Transcripciones de música vocal.
-Acompañamiento de voz.
-Danzas.
-Romances, fantasías, pavanas, villancicos, canciones y gallardas.
Repertorio y autores en España
  
En España publicaron muy pocas obras para guitarra renacentista, a pesar de que fue un tipo organológico muy difundido, como lo demuestran las referencias en la literatura pues la "guitarrilla", era tocada por gentes de todas las capas sociales.

Las razones por las que la guitarra era más conocida son las siguientes:
-Era más fácil de tocar.
-Era más barata.
-Se aprendía de oído.
 
Los autores que publicaron en España fueron los siguientes:

-Alonso Mudarra
 
Publica en Sevilla, la obra "Tres libros de música en cifra para vihuela". Fue canónigo en la catedral de Sevilla y organista. En su música existe una vinculación con la estética española y tiene influencia de vihuelistas como Milán y Narváez. También recibe ciertas influencias de Italia.

Escribió cuatro fantasías, una pavana y una romanesca. La pavana y la romanesca con influencias populares.


-Miguel de Fuenllana
 
Organista. Editó la obra "Orphenica Lyra", en 1554 en Sevilla. Esta obra, está dividida en 6 libros, que contienen una de las más extensas, detalladas y claras instrucciones sobre aspectos instrumentales de la época. El sexto libro incluye su colección para la "vihuela de 4 órdenes que llaman guitarra".
Posee conocimientos del contrapunto y del repertorio de la época. Es considerado un gran músico y sus transcripciones son fieles a las originales.
  

-Fray Juan Bermudo
Autor de "Declaración de instrumentos musicales" (1555). Está dividida en seis libros y trata la teoría musical del órgano, la vihuela, la guitarra, la bandurria, el rabel y el harpa.


-Juan Carlos Amat
Escritor, médico y músico español de Cataluña. Fue músico aficionado y buen guitarrista. Escribió el primer tratado de guitarra conocido, titulado: Guitarra española y vandola, en dos maneras de guitarra castellana y cathalana de cinco órdenes, (Barcelona. 1596). Sin embargo, no se conserva ningún ejemplar de esta edición, pero fue muy importante ya que se volvió a editar después. 

Autor: Roberto Hernández Céspedes.                        
Fecha de Creación: 2019.
Maderas: Notro o Ciruelillo (cuerpo), Lenga (Brazo), Ébano (pala, golpeador, realce vibrante, puente).